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AUTOHEMOTERAPIA

  Principios

              En el curso de las investigaciones sobre Fusión Celular o Nueva Ingeniería Genética realizadas por el Dr. Jorge González Ramírez, encontró que con frecuencia, las debilidades del sistema inmune juegan un papel preponderante en el funcionamiento decadente o insuficiente de algunos órganos, por lo que también se dio a la tarea de investigar la forma de superar las causas que generan las enfermedades autoinmunes.
 
          
Basado en los descubrimientos de Niels K. Jörnë, quien demostró que el daño en las enfermedades autoinmunes es causado por la presencia de autoanticuerpos en todo el sistema sanguíneo; en Dr. González determinó entonces que era estrictamente lógico aprovechar la propia sangre del paciente para usar los autoanticuerpos como verdaderos antígenos y así estimular a su sistema inmune para que produzca anticuerpos normales que bloqueen y destruyan a los autoanticuerpos. Bajo esta premisa, quedaban por resolver dos problemas ¿Cómo “abrir” las células para extraer los autoanticuerpos? y ¿Cómo mantenerlos en “estado agónico”

           
A finales de la década de los ‘80 perfeccionó un procedimiento con el que logró resolver las dos interrogantes mencionadas, mediante una mezcla que se elabora con 5 ml. de sangre suspendida en una solución salina adecuada e inocua en proporción 1:10, la cual se trata hasta extraer los autoanticuerpos; desarrollando con esta preparación un tratamiento al que denominó Autohemoterapia para la Cura de Enfermedades Autoinmunes.

            La Autohemoterapia consiste en aplicar al paciente la preparación hecha con su propia sangre, la cual se inyecta subcutáneamente a razón de un mililitro diario durante cuarenta y cinco días. En caso de ser necesario, el tratamiento se reinicia quince días después de la última inyección; el número de intervenciones depende de la evolución del paciente.

            Como la preparación se hace a base de la propia sangre del paciente y en muy poca cantidad, además de estar diluida en una solución salina adecuada e inocua, es obvio que se trata de una autotransfusión mínima por vía subcutánea; también es claro que no existe el riesgo de transmisión de infecciones que desgraciadamente se ocurren en muchos casos de las transfusiones sanguíneas tan comúnmente realizadas. Una de las ventajas de esta Autohemoterapia es que no se requiere del uso de ninguna droga inhibidora del sistema inmune, ya que su principio se basa en todo lo contrario, estimularlo para lograr la curación de la enfermedad, teniendo la gran ventaja de que no ocasiona efecto colateral alguno.
En adición a las indicaciones que determine el médico al paciente sujeto a la Autohemoterapia, se deben seguir las siguientes instrucciones, siempre bajo condiciones higiénicas:
Conservar el frasco con la mezcla en refrigeración o en lugar fresco y seco.
Antes de cada inyección, agitar vigorosamente el frasco durante dos minutos.
La mezcla deberá aplicarse a temperatura corporal, se sugiere tomar el frasco en la mano para mejor resultado.
Aplicar por vía subcutánea con jeringa para insulina un mililitro diario, durante cuarenta y cinco días. Utilizar jeringa nueva para cada aplicación (después de la aplicación, desechar la jeringa).
Suspender el tratamiento y comunicarse con el médico tratante en caso de ocurrir cualquiera de las tres siguientes razones:

-En caso de hinchazón local y dolor intenso en el sitio de la punción por más de treinta minutos.
-En caso de presentar aumento de temperatura corporal arriba de los 38º centígrados, sin causa aparente.
-En caso de que se advierta que se han formado coágulos en la mezcla.

Al término de los cuarenta y cinco días, el paciente deberá referirse al médico tratante para evaluación e instrucciones subsecuentes.



APLICACIÓN Y RESULTADOS

            Para comprobar la efectividad de la Autohemoterapia, a principios de los ‘90 se procedió a su aplicación a pacientes que voluntariamente lo aceptaron, seleccionando tratar la Diabetes Mellitus II (no insulinodependiente), comprobada enfermedad autoinmune y considerada por la medicina actual como incurable; además de que en el mundo la diabetes tiene una alta incidencia, solamente en México se estima que existen más de 8 millones de enfermos a causa de este mal, de los cuales por lo menos el 80% son no-insulinodependientes. La Diabetes I, requiere en adición a la Autohemoterapia, de implantes celulares a páncreas mediante la Fusión celular.

            Como ejemplo del éxito logrado con esta técnica biomédica, podemos mencionar que de 116 pacientes con Diabetes I, de 2 a 25 años de evolución, 39 presentaron anticuerpos con insulina, 8 presentaron anticuerpos contra páncreas y 11 presentaron anticuerpos antinucleares, y con el tratamiento dichos anticuerpos disminuyeron su cuantificación hasta reportarse negativos, en períodos variables que van de 2 a 12 frascos de la preparación. También 47 pacientes que tomaban diariamente de 1 a 6 tabletas de hipoglucemiante oral, disminuyeron paulatinamente su uso y 10 de ellos suspendieron totalmente ese medicamento al final del primer frasco. 

  
         Los resultados de la Autohemoterapia han sido excelentes, ya que más de 200 pacientes han dejado de ser diabéticos, así como varios pacientes tratados con igual éxito contra lupus, esclerosis múltiple, púrpura, retinitis, distrofia muscular, psoriasis, alzheimer, etc.


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